Seré breve, porque hay cosas que hacer...
Esto es lo que siempre nos desconecta,
¿qué hemos hecho para merecer eso?
la respuesta está en la consciencia.
Cada acto de amor
se presenta de formas diferentes,
pero es aquella flor
de la que sus espinas son hirientes
aquella que apagó
cada sonrisa que compartimos,
aquella que fulminó
todo aquello que vivimos.
Los principios son nuestro legado
y hay que respetarlos
tanto con criterio formado
son nuestro regalo,
nuestro presente a la otra persona,
pero vaya! que imprudente.
porque presente es estar,
y no un regalo del azar.
Pero ya tengo alguien conmigo,
es curioso y me persigue como sombra,
lo distingo en el espejo y me asombra,
porque siempre quizo ser él, mi amigo.
Aunque en variadas ocasiones no lo escuché,
solo tenía ojos para alguien,
alguien a quien amé
y ahora solo es paz en el aire.
Yo me pertenezco,
y tengo libertad de ser,
hoy hago un juramento,
que no me dejaré de querer.
Es que se fue el ruido de su sonrisa,
y solo quedé yo,
tras su huida que martiriza,
pues ninguna explicación dió.
Pero no está mal, es el destino,
tal vez así estaba escrito,
Maktub dijo al grito,
y del silencio el poder hay que apreciar,
pues ahora soy mejor,
aunque vi una flor por si sola marchitar.
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